Hace un par de años, pasamos unos días de vacaciones en Asturias. Estuvimos en Gijón, Oviedo y en la vuelta a casa paramos en Luarca, un pueblecito encantador.
En Oviedo, fue donde conocimos esta receta. No me acuerdo como se llamaba el restaurante, ni siquiera os puedo decir donde estaba, creo que cerca de la catedral, pero exactamente no lo sé. Tenía pinta de llevar poco tiempo abierto, se veía bastante nuevo, también podía ser que lo hubieran reformado recientemente. En la parte de abajo estaba el bar y en la zona superior el restaurante. Lo que si recuerdo es que en la decoración abundaba el color rojo, blanco y negro.
Me parecieron gente encantadoran y amablemente nos explicaron la carta. Los dos nos decidimos por el cachopo. Filetes de ternera panados rellenos de jamón serrano y queso. Nos encantaron y no nos los dimos comido de los grandes que eran. Si ya nos lo habían dicho!!! Bueno, y del susto que nos llevamos también!!!
Os cuento la anécdota. Cuando llevábamos medio bistec comido, me dio por fijarme en las mesas de alrededor y ¡todos los platos eran pequeños! en comparación con el nuestro !que era enorme! y entonces pensamos que a ver si nos habían entendido mal y pensaran que pidieramos dos cachopos para cada uno, en vez de uno para mi y otro para mi chico. Cada plato traía dos bistecs gigantes. Se nos metió el susto en el cuerpo, porque la factura iba ser bastante abultada si así fuera!!!
Están riquísimos los cachopos, pero no son nada baratos, aunque también hay que decir que es un plato bien contundente y que comen dos personas de él.
El caso es que entre el susto y lo que llena yo no comí ni uno de ellos y Juan dejó la mitad. Y de postre... agua.
Al final acabamos riéndonos de la anécdota y prometiendo que tendríamos que volver a disfrutar del cachopo como es debido!!!
Unos meses después, volvimos a comer el cachopo, pero ya en mi pueblo. En un mesón que tiene una familia asturiana que lo prepara de maravilla. Lo rellenan también con jamón york y acompañado de salsa de queso, verduras o solo, como era el que comimos allí. Está muy bueno, aunque como el de Oviedo ni de coña, con susto y todo!!!
Y desde aquella, preparo mi versión en casa, por lo rico que está y los recuerdos que nos trae siempre que lo hacemos.
INGREDIENTES:
2 filetes de ternera para cada uno (yo no los hago demasiado grandes, que llenan mucho)
1 loncha de jamón serrano para cada uno
1 loncha de queso suave para cada uno
un par de dientes de ajo
sal
aceite
huevo
pan rallado
PREPARACION:
Empezaremos aplastando los filetes hasta dejarlos lo más fino posible. Les ponemos un toque de sal (poco, el jamón ya tiene) y recubrimos con los dientes de ajo machacados. Los dejamos en reposo.
Ponemos sobre cada filete una loncha de jamón y otra de queso y cubrimos con otro filete. Apretamos para que se peguen bien y dejamos reposar un rato.
Por último rebozamos los filetes primero en huevo batido y después en pan rallado. Yo casi siempre los paso dos veces por cada uno.
Los freimos en abundante aceite, no muy caliente, que se hagan bien por dentro y doraditos por fuera.
Así de sencillo. Si queremos lo podemos acompañar de alguna salsita como hacen en el mesón de mi pueblo. A mi me gusta sin ella, solo con patatas fritas.
Espero que lo disfruteis como yo!!!